Mostrando entradas con la etiqueta Misoginia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Misoginia. Mostrar todas las entradas

14 octubre 2013

¿Nuestras niñas deben ser llamadas hembras?



Lamentables y tristes las declaraciones que tiene don Ernesto Rivas Gallont sobre la campaña “Por Ser Niña” la cual hemos visto en medios de comunicación y las vallas y Mupis en la calle.
Lamentable que no valora el programa ni el impacto y beneficio que este le está dando a cientos de niñas en situación de vulnerabilidad y pobreza, él se enfoca en el nombre y dice que con ello se está discriminando a los varones y se interroga: “por qué solo niñas, tan niños son los varones como las hembras. La ridícula campaña solo logra crear un conflicto de género entre niños y niñas.”

En un país donde las estadísticas de violencia intrafamiliar son alarmantes, donde los hombres se creen dueños del cuerpo de las mujeres, los violan, los mutilan, lapidan e incendian, solo porque ellos son los proveedores, el hombre el macho o el varón… no debería extrañarnos que personas que se dicen “progresistas, demócratas y defensor de la institucionalidad”, se incomoden con una campaña que está encaminada a sacar de la pobreza con educación al sector más vulnerable, las niñas.

Triste que no se apoyen programas que permitan que el sector de la población que hoy por hoy es más golpeado por la delincuencia, exclusión y pobreza, se le ataque, tildándole de discriminatorio, quizá nunca escuchó “La pobreza tiene rostro de mujer”. ¿Qué le parecen las estadísticas que nos dicen que dos terceras partes de los analfabetos del mundo son mujeres?

Solo le aclaro que la campaña no pretende dañar a los hombres “Dios nos libre” de cometer esa herejía, simplemente  saca a la luz lo que todos y todas sabemos:

Por ser niña, tienen más probabilidades de vivir en la pobreza.

Por ser niña, cuando comiencen a trabajar recibirá menos salario que los varones.

Por ser niña, será acosada sexualmente por su patrono.

Por ser niña, será violentada sexual y físicamente en el seno de su hogar y/o comunidad.

Por ser niña, tienen menos acceso que los hombres a los ingresos, a las tierras, al poder político y a la información.

Por ser niña, tiene menos acceso que el hombre a la información, al crédito, a las herramientas y equipo necesarios para mejorar sus empresas o ampliarlas.

Por ser niña tiene menos acceso que el hombre a una plena participación en el mercado laboral y menos acceso a la toma de decisiones.

Por ser niña, un personaje se indignará por un programa que busca ayudarle y le llamara “hembra” desde su cómoda oficina con aire acondicionado. 

Ahora si considera que usar “el por ser niñas” es discriminatorio, para mí y muchas mujeres lo discriminatorio es que usted nos llame “hembras” no lo somos, se dice niña, adolescente, mujer, ¿Le cuesta tanto decirlo?

Un día que tenga tiempo, cuéntenos que ha hecho usted por visibilizar a las mujeres, niñas y adolescentes, porque por su artículo, usted tiende a invisibilizarlas desde el mismo lenguaje.


"Quien educa a un hombre, educa a un individuo. Quien educa a una mujer, educa a un pueblo"

29 mayo 2013

«El pueblo tiene derecho a tocarla, se las ha puesto a costa del pueblo»



Ayer me topé con una nota publicada en el periódico ABC de España, que ha realizado un reportaje denominado “Así son las mujeres de los Presidentes” haciendo una pequeña reseña de cada una de ellas, que va desde las que se considera que no han repetido ni un solo vestido en cada presentación que realiza en público hasta aquella que no funge ese “título” porque su esposo –el Presidente- tuvo a bien quitar esa figura por considerarla sexista.
Una a una se describe a las compañeras de los presidentes electos de esos países; dentro del apartado hay un artículo escrito por el periodista Carlos Chávez, donde se refiere a la primera dama de El Salvador –entiendo el periodista es salvadoreño, aunque no está radicado en el país- los primeros párrafos están bastante bien, la critica de una manera interesante pero se mantiene a tono con temas propios del desempeño de las funciones que está realizando Vanda dentro de su trabajo a lo largo de estos cuatro años de gobierno.

El texto cuestionable, en mi opinión y observación, es el del último párrafo, y siendo el párrafo más pequeño de su artículo es el que se encuentra lleno de aseveraciones más personales que profesionales, digo esto porque no tengo claro qué tipo de periodista es, es decir, no sé si su rubro sea el de los que cubren los eventos para dar a conocer a las mujeres qué funcionaria repitió o no vestido, quién combinó o no su bolso, a quién le queda muy corto el vestido o demasiado ajustado, o se dedica a comparar fotografías del antes y después de las funcionarias para que, al observar el sensible aumento o disminución de las proporciones físicas de éstas, pueda opinar, como lo hace en su nota: “Su figura se ha vuelto más voluptuosa, quizás debido a los milagros del bisturí, que ha remodelado la forma y el tamaño de su busto y de sus nalgas” –el resaltado en mío-. Lo digo con mucha honestidad ya que de ser así no ha hecho bien su trabajo, puesto que no ha entrevistado ni siquiera al “cirujano” -como hacen los periodistas especializados en estos temas- para que éste con lujo de detalles le diga qué y cómo le cambió o no determinada parte del cuerpo, aparte de eso se aventura con una ligereza que raya en la calumnia al  decir: “Al parecer, todo con dinero público”.

Estas líneas no las escribo para defender a la primera dama; ciertamente el trabajo que ella realiza no necesita que nadie se desgarre o se faje para hacerlo figurar, su trabajo habla por sí solo, es así y punto.

Me parece bastante osado hablar de utilización de dineros públicos para cirugías estéticas, sin presentar pruebas, puesto que el periodista está atribuyendo a la funcionaria un delito y si él tiene documentada las pruebas, ¿por qué no hace un artículo donde nos muestre que es así? –además de enviar a las instancias correspondientes sus pruebas para que se inicie la investigación, eso sería hacer salvadoreñismo, combatiendo la corrupción de funcionarios inescrupulosos-, personalmente he aprendido que eso de “al parecer” es pariente de “puede ser” primo “quizá” amigo de “quien sabe” y al final es una valoración personal pero que para el caso conlleva la atribución de un delito, y todo –como siempre- arropado bajo el sacrosanto derecho a “la libertad de expresión” ese derecho que ejercen irrestrictamente y que mal utilizado hace y permite que se atribuyan conductas a otras personas y se lancen acusaciones sin presentar documentación alguna más que la ávida imaginación del columnista.

Ahora bien, como mujer que ha utilizado el transporte colectivo y ha transitado por las calles de este país, desde Soyapango hasta la Universidad –UCA- puedo decirle que lamento que el periodista no se tomara el tiempo de revisar las estadísticas de acoso y agresiones sexuales de las cuales somos objeto las mujeres, cuando dentro de los buses, microbuses y pick ups –que se usan para movilizarte de un sitio a otro- cualquiera se siente con la autoridad por su calidad de “macho” de tocarle a una “las nalgas” “arrimarle su miembro” e incluso “meterle la mano dentro de las faldas”, muchas mujeres y yo, hemos sufrido de ese tipo de ataques y en mi caso he armado pataletas gigantescas al punto de bajar al abusivo, acosador, patán y poco hombre que se ha atrevido a ponerme una mano encima, precisamente habiendo sido yo víctima de ese tipo de situaciones, me siento completamente indignada que un periodista utilice el espacio que le brinda un periódico de la talla de ABC de España, para lanzar semejante frase: “De ahí que se diga: El pueblo tiene derecho a tocarla, se las ha puesto a costa del pueblo” no entiendo cómo se le ocurre a esta persona poner semejante frase, y menos comprendo cómo el periódico autorizó la publicación, estoy más que segura que si la frase fuese en referencia a la Reina, las Infantas o la nuera del Rey, hubiesen pedido al periodista que retirara semejante aseveración, y no es para menos, es irrespetuosa hacia las mujeres ¿Cómo vas a utilizar tu espacio de opinión para incitar a los hombres de tu país a tocar las nalgas y el busto de una mujer? Solo porque yo “me imagino” que: 1) Se hizo cirugías y 2) Utilizó recursos públicos –ambas aseveraciones sin ninguna prueba- es para mí algo grave y no gracioso, como les ha parecido a muchos y lamentablemente también a muchas.

Todo esto se da porque en esta sociedad nadie se toma el tiempo de ponerse en los “zapatos” de los demás, tenemos niveles de egoísmo altos y tristemente a nadie le interesa lo que le sucede a su vecino/a, pueden ir viendo que van manoseando a una jovencita con su uniforme de colegio y que la niña se mueve para apartarse de su agresor y no tiene la delicadeza, ya no sea de ceder el asiento a la cipota , ni siquiera de llamarle la atención o preguntar: "¿Te van molestando?" para que el agresor desista y se aparte, nada… precisamente por eso se llevan años luchando en esta sociedad para que las mujeres aprendan a denunciar y no permitan seguir siendo víctimas silenciosas de la violencia y hemos avanzado pero aún falta y mucho, por eso es que me parece ignominioso que una persona no mida lo que dice en base a la realidad que viven cientos de miles de mujeres en nuestro país, donde las agresiones están a la orden del día. 

Antes de escribir sus artículos usando su derecho a la libertad de expresión, piensen por favor si determinadas expresiones, aunque la consideren de conocimiento popular o les parezca graciosa, es adecuada y no daña la dignidad del resto de población y/o las minorías, y solo le digo al periodista, que lamentablemente al utilizar esa frase ha quedado demostrado que usted considera que el cuerpo de una mujer puede ser tocado por cualquiera y que aprueba esa conducta, lo que significa que tiene un alto nivel de sexismo, misoginia, con dosis de patanería, reproduce la visión que la mujer es objeto, instrumento de placer ... que cualquier puede tocar ... y más agravante es que se refiera a la esposa de un presidente e invite a que la manoseen.

Tristemente en ese escrito no solo se observa la falta de respeto hacia la mujer y su cuerpo, sino que además reproduce información sin sustento, al estilo de los grupos anónimos que sacan toda clase de acusaciones y además se le suma el hecho que atribuye un delito a otra persona, basado en rumores al estilo: “dicen, que dicen que dijeron”, lo cual  es irresponsable afirmar hechos o sucesos sin pruebas..

“Cuando hables, procura que tus palabras sean mejores que el silencio”